COPAE 2010-02-01 16:16
Por María Van der Maaten
Durante el mes de noviembre, la Copae colaboro con la AIN (Ayuda de la Iglesia Noruega) para que un fotoperiodista internacional siga trabajando en su proyecto “El Tesoro de Alguien Más.” Allan Lissner. Ha pasado los últimos tres años visitando países y comunidades afectadas por la minería de oro. Para realizar su proyecto visita las comunidades para conocer su realidad, cómo les afecta la mina, cuáles son sus esperanzas y deseos, y cómo van a seguir adelante. Empezó su proyecto en Las Filipinas, Asia en el 2007 donde pasó tres meses con los pueblos indígenas afectados por las tres minas que conoció. También ha pasado cuatro semanas en Tanzania, África, en el 2008 para conocer la realidad de la minería. Su viaje a Guatemala es su primera visita a America Latina.
Allan, quien ha vivido en varios países estudió en Canadá y sigue viviendo allá; está realizando este proyecto para llevar la verdad a los canadienses. Allan explicó a las comunidades de Subchal, Chilive y Las Escobas todas de San Miguel que el 75% de las empresas mineras en el mundo tienen sus oficinas centrales en Canadá, porque las reglas y requisitos mineros son muy fáciles de cumplir (o evadir). Explicó que todos los canadienses ponen parte de su salario en una cuenta de ahorros para la jubilación, y muchas de estas cuentas son invertidas en las empresas mineras, entonces todos los canadienses son parte de la injusticia del oro—se den cuenta o no.
La meta de Allan es llevar la verdad a su país para que los canadienses puedan escoger si están de acuerdo con la minería o no. Las noticias que tienen la gente en Canadá de la explotación minería es que la gente de Guatemala (y otros países donde hay minería) son muy felices, que las empresas mineras promueven el desarrollo al construir casas, hospitales, clínicas, iglesias y escuelas, que la gente tiene mejor salud, mejor infraestructura comunitaria y mejores vidas con las operaciones mineras en sus comunidades. Como los comunitarios en San Miguel Ixtahuacán y Sipacapa mostraron a Allan en las últimas semanas, está no es la realidad en Guatemala. En San José Ixcaniché, San José Nueva Esperanza, Agel y Siete Platos, Allan conoció personas cuyas casas tienen rajaduras, sus hijos están enfermos, y sus familias y comunidades están divididas. Las divisiones también alcanzan a las familias y comunidades más alejadas de la mina, llegando hasta amenazas de muerte.
Para Allan fue importante pasar tiempo en Guatemala porque así pudo verificar que lo que dice Goldcorp, Inc. en Canadá, es igual a lo que dicen las otras empresas mineras en Las Filipinas y en Tanzania—y que la verdad también es igual. En Las Filipinas los arrozales de la gente no producen ninguna cosecha; los que no trabajan en la mina no tienen oportunidades para ser agricultores hoy en día. El dique, que protegía los ríos y fuentes de agua de los pueblos del dique de colas en la mina se rompió y contaminó el agua de la gente. Luego, el dique volvió a romperse en otra dirección. La salud de la gente está en peligro y sigue muriendo de enfermedades que no existían antes del inicio de operaciones de la mina.
En Tanzania la gente ha sido sacada de su tierra y sus casas en la noche. Los pueblos indígenas viven en un campamiento refugiado, como si fuera victimas de guerra en vez del “desarrollo.” Por la manera violenta en que fueron sacados de sus hogares, algunas personas fallecieron o desaparecieron. Allá también hay enfermedades respiratorias, cardiacas, cánceres y ronchas. Hay desempleo, tierras que no producen cosechas y pescadores que no encuentran peces vivos, animales enfermos y cosechas de frutas y verduras que no se puede vender (ya que los compradores saben que vienen de tierras contaminadas).
Para los miguelenses y sipakapenses fue impactante escuchar que Allan tenía la oportunidad de hablar con los trabajadores de las minas, en Filipinas y Tanzania.
Más impactante aún fue conocer que muchos de los trabajadores de las minas fueron despedidos por organizarse y pedir mejores condiciones de trabajo y mejores salarios. Un hombre estaba recibiendo tratamiento por una enfermedad que contrajo por trabajar en la mina cuando recibió las noticias que había sido despedido (con otros 1200 empleados) y que inmediatamente no tuvo seguro de salud—entonces no podía seguir tratando su enfermedad.
Aquí en Guatemala, la Mina Marlín es bastante reciente por lo que los empleados no querían compartir sus experiencias con Allan. Ese día llegará eventualmente. La Mina Marlín es la mina más eficiente (inversión vrs. ganancia) que tiene Goldcorp, Inc. 30 por ciento son inversiones 70 por ciento son ganancias. Aunque los empleados ganan más que lo que pudieran ganar en otra ocupación, ganan mucho menos que lo que Goldcorp paga en otros países por el mismo trabajo y además no ganan lo suficiente para ahorrar para combatir las enfermedades que les esperan en el futuro (siendo algunas, sencillamente incurables)
Allan vino para conocer los guatemaltecos afectados por la mina y las realidades que enfrentan cada día. Él seguirá investigando los efectos de las minas en las personas y comunidades alrededor del mundo, para enseñar a los canadienses la verdad y la realidad. Así podrán solidarizarse con la gente de San Marcos y todos los guatemaltecos que dicen “no a la minería.”
Su mensaje es sencillo, sólo quiere compartir la verdad con los que necesitan saberlo, pero también quiere compartir con la gente de Guatemala un hecho importante: “ustedes no están solos en esta gran lucha—tienen apoyo, apoyo que está creciendo, de todas partes del mundo. Hay otros pueblos afectados por las minas, como ustedes, que saben los retos que enfrentan en sus vidas cotidianas y hay pueblos sensibilizados, que conocen la realidad y están trabajando para cambiarla y luchar junto con las comunidades y con los pueblos indígenas, por el medio ambiente, la salud, y la vida.”
El trabajo de Allan sobre Guatemala puede verse aqui